Siempre juntas, siempre; desde pequeñas, hemos crecido juntas, lo hemos compartido todo, éramos como hermanas, y todavía no sé como pudimos enfadarnos. Cada vez que veo esta foto, se me parte el alma, nos la hicimos en junio, cuando fuimos a Paris juntas. Llevábamos meses ahorrando, era el viaje de nuestras vidas. Íbamos dispuestas a comernos París, a derrochar dinero y a pasarnoslo bien.
Todo era perfecto, recuerdo que la última noche salimos hasta muy tarde, fué la noche en la que nos hicimos esta foto. Luego empezamos a discutir, no recuerdo el motivo. Nos enfadamos de tal manera que nos fuimos a dormir sin dirigirnos la palabra. Al día siguiente, fuimos al aeropuerto y volvimos a casa. Te fuiste muy rápido, cogiste tus maletas y desapareciste.
En ese momento me alegré de que te fueses, pero luego, con el paso del tiempo me sentí sola, sin ti ya no era lo mismo, no tenía a quien contarle mis secretos, ni con quien llorar, ni con quien reir.
Me arrepentí, tu y yo éramos demasiado amigas para dejar de hablarnos. Quise llamarte, pero me pudo el orgullo, quise hablarte cuando nos encontramos en la disco, pero temí tu rechazo.
Hace tres años de este viaje, he cambiado mucho desde entonces, soy más madura, creo que es bastante tarde, pero voy a llamarte al timbre y te pediré perdón por lo que te dije y por no haber hablado contigo antes. Espero que me abras, y que me perdones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario